Aprendizajes a propósito de las chambonadas recientes

Publicado el 6 January, 2009 por Matias Asun bajo Estrategia Digital, Gobierno, Industria, Internet, Microsoft, Noticias, Opinión, Politica, Software Libre.
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LD en el Congreso - 2007

Ayer 5 de Enero, luego de haber hecho un anuncio que hacía sospecharlo, renunció Fernando Ubiergo a la presidencia de la SCD (una lástima a mi juicio personal). La razón pareciera estar vinculada al bochornoso episodio en el cual quedó en evidencia que el computador usado era de propiedad de la Sociedad Chilena de Derecho de Autor pero que estaba utilizando versiones “piratas” (sin licencia, ilegales) de software. Esto fue reporteado rápidamente por alguien que captó la sutileza, que por esos días hacía la gracia de los internautas que quedaron sorprendidos al ver absurdos proyectos de ley que amenazaban con las penas del infierno a quien descargara contenido de forma no legal (no legalizada) pero que estaba escrito por privados en software ultra pirata (y que tuvieron mas apoyo que el que nos gustaría)

El hecho -la renuncia- se hizo público en un comunicado que los destacados artistas nacionales que conforman su directorio firmaron, aclarando además que se haría un sumario para aclarar la situación en la que se encuentran los otros equipos de la institución. Si me preguntan a mi, es lo lógico; si hay algo que molesta es la inconsistencia. Pero acá ha quedado claro que el punto no es ese; ¿Avanzamos lo suficiente si encontramos al “culpable” con nombre y apellido? Sea una empresa, un individuo, un ejecutivo que quiso ahorrarse unos pesos en licencias o uno inepto que no vio que le estaban pasando gato por liebre, da lo mismo; es otro “señor hacker”, otro chivo expiatorio para no asumir la propia inconsistencia. Otra muestra más de no entender. En psicología tenemos un conjunto de teorías muy interesantes sobre la “disonancia cognitiva”, es decir, el esfuerzo -a veces impresionante- que hacen grupos de personas con tal de explicar lo que el sentido común y la experiencia indican no puede explicarse de forma simple. Un caso muy conocido es el de aquella secta que había calculado el día en que se acababa el mundo; lógicamente no se acabó pero la conclusión de su lider fue que habían calculado mal, porque -de fondo- no podían estar equivocados. Hay veces en que asumir el costo de saberse equivocado es muy alto -nuestra historia reciente está llena de episodios relativos al tema. Pero aún así se agradece la nobleza de saber conversar, de ponernos de acuerdo, de ver que hay otras formas de ver el mundo que pueden ser mejores que vivir asustados porque se quiebren nuestros esquemas. Si me preguntan a mí, para eso sirve internet y las nuevas tecnologías.

Francotirador lo dice muy claramente; las empresas vinculadas a la producción de contenidos digitales están enfrentadas a un conjunto de decisiones complejas pero relevantes para decidir su rol en la cultura y su propia estrategia de supervivencia. ¿Vamos a insistir en entender al mundo en función de estratificar por poder de compra olvidandonos de que el consumo nos consume? ¿O vamos a ser consecuentes en comprender que hoy en día hay que tomarse en serio el repensar nuestros modos de producción informacionales? Este no es un “debate abstracto” como suelen decir los apuretes de siempre; es un proceso de ajuste donde hay que tener y tomar cartas en el asunto quienes seamos beneficiados, productores, empresarios inversionistas y el Estado sin lugar a dudas, idealmente para impulsar nuevas formas de comercio justo en temas digitales, que apoyen de manera sustentable una industria local digital que aporte competitividad y reduzca al mismo tiempo brechas de equidad. Y ojalá que permita el desarrollo de nuevos emprendimientos colectivos, como los que están floreciendo por todo el globo de las mano de las TICs.

Y hay aún otro aprendizaje que sacar en limpio de todo este embrollo del 2008 sobre los “derechos de autor”. Al igual que como ocurrió con Microsoft y su acuerdo a pesar de que en principio parecemos no tener meta concreta y una acción desordenada… y muchas veces con poca intensidad, lo cierto es que los temas relevantes llegal de a poco a la tribuna pública, y finalmente las cosas se saben; Estoy convencido que las empresas de tecnología la van a pensar dos veces antes de firmar acuerdos esclavizantes con el Estado, de aprobar estándares a su pinta y con sus reglas, de sacar proyectos de ley absurdos, y de levantar manifestaciones pensando únicamente en intereses corporativos denostando los del resto. De a poco la cosa avanza. Hace ya años Cristián Sepúlveda en un asado/reunión nos dijo algo clave; Por mas que nos den como caja, logramos instalar el tema y luego ya es mas fácil mantenerlo. En parte esta pega se trata de sentar precedentes sociales. Hoy estamos mas pendientes de todos estos asuntos, y estamos mas claros que se trata de buscar acuerdos sustentables. Estamos claros que no se trata de atacarnos porque sí. Hoy nos parece mucho mas factible que hace 5 meses crear sellos alternativos y nuevos modelos de negocio en el mundo de la música, por dar un ejemplo…Y estamos aún mas claros que el Rol del Estado en estos temas no puede ser de observación distante sobre un mercado que reproduce desigualdad y externaliza costos en la industria y el medio ambiente (y medio social incluido).

Yo al menos me quedo con la sensación de que esto da para largo pero que al final, las cosas caen por su propio peso. En lo que a temas digitales respecta, el principal aprendizaje es saber como no ponerse la soga al cuello con malas decisiones.

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6 comentarios

  1. Coincido contigo, hay que repensar todo este entuerto para tratar de lograr un funcionamiento justo y usable, satisfactorio para creadores, intermediarios y usuarios.

    Respecto del impasse de Fernando y la licencia de programas de Microsoft, me parece de mal gusto centrar la conversación en algo tan superficial. Es impresentable, pero es sólo impresentable, o sea se trata -en términos informáticos- de un problema en la capa de presentación. Es bastante común en las organizaciones grandes que el área informática esté sobrevendida, y que -a pesar de contar con las licencias correspondientes- los funcionarios instalen por una cuestión de tiempo sin ingresar los números de serie o sin completar otros procesos de registro, que a veces son innecesariamente engorrosos.

    Ahora bien, si dicho impasse nos lleva a un debate profundo, que nos permite cuestionarnos y llegar a algún consenso sobre temas de fondo, y si dicho consenso logra llegar a las autoridades llamadas a legislar sobre esto, pues adelante con la conversación.

  2. Las experiencias pasadas nos han enseñado a “aprovechar” de mejor manera los espacios de comunicación tecnológica que se abren, aunque sean éstos efímeros y volátiles (algunos irrelevantes y otros conflictivos). Todo ello porque el frente de ataque que más utilizamos es básicamente la “expansión del rumor” hasta que se convierte en “certeza”. Debido a ello, sabemos que la mayoría de los “rumores” pueden ser certezas y eso nos tiene a todos preocupados de indagarlas: eso ya es un movimiento. Lo que ha ocurrido no lo veo como una chambonada, sino como el resultado lógico de algo que le ocurre a cada ciudadano que tiene un PC y que desconoce cómo “adaptarlo” técnicamente a sus necesidades de software y hardware. Es un tema muy importante, pero que no ha salido a colación por cuanto se deben sentar otras bases ANTES de ello, unas bases que se estaban aunando en un Proyecto de Estrategia Digital que aparentemente pasó al olvido (o al menos, se está llevando a cabo en un orden que no corresponde debido a la premura del Gobierno por tener “algo” lo antes posible). Por ello, se debe crear una instancia ESPECIALIZADA en aunar estas iniciativas, un Ministerio de Tecnología, por ejemplo, y sólo entonces desde allí se comenzaría a hablar de situaciones de consenso de otros temas. Los ciudadanos ya están comenzando a tomar conciencia de cuánto les afecta transversalmente la tecnología y no quieren ser objeto de multas, burlas y discriminaciones (y todo lo demás) sólo por su “ignorancia digital”. De allí entonces, que los ojos avizores hoy en día sean muchos más que antaño y que se aprecien y ventilen más también las “chambonadas” actuales y nosotros sólo hemos sabido aprovechar esas instancias para continuar promulgando que las cosas deben hacerse de una manera distinta y BIEN de una vez, no con “parchecitos” a mitad de camino. Todo ello en pro de una firme y correcta Estrategia Digital.

  3. En efecto Ignacio, parte del post me le escurrió leyendole a usté donde Francotirador.
    De todos modos, cada vez estoy mas convencido de que es necesario volver a poner el acento en la creación de una institucionalidad formal -pública- que regule el ámbito tecnológico y que pueda darle conducción a los temas pendientes que tenemos.
    Una lástima sería que el Señor Evans confiara únicamente en sus aprendizajes de mercado para hacer su trabajo. Sería un desperdicio notable.

  4. Algo así como una Superintendencia de SCD? :D

    Dicen™ que Ernesto Evans es un tipo bastante brillante, más de lo que uno pensaría al mirar su blog. Esperemos que sea cierto. Yo aún sigo esperando que responda a lo que le pregunté en canal.cl

  5. Sobre la creacion de un ministerio de Tecnologia, se imaginan se crearan ministerios por cada uno de los temas para darles direccion.- Terminariamos con un gobierno gordo, y por lo mismo lento, e incapaz de solucionar efectivamente los problemas.-

    Creo que la solucion es tener un gobierno delgado listo para regular, poderoso, y aun mas importante, una ciudadania informada, preocupada de lo que le rodea y del medio en el que se desenvuelve, eso se resume con la frase PODER para LA GENTE (POWER to THE PEOPLE) y eso se hace mediante leyes que regulan, leyes que permiten que los organismos realmente fiscalicen y finalmente leyes que pongan en el mismo nivel a una ciudadania que actualmente esta en desventaja, tanto por ignorancia como por recursos.-

  6. De todo lo que he leído sobre el asunto “Ley De Prop Intelectual/SCD/Políticas tecnológicas), la reflexión que leo aquí es la que me parece más sensata.
    Es importante separar a los que tratan de “servir” al debate y al futuro de la cultura digital en Chile, de los que tratan de “servirse” de todo esto. Una buena política tecnológica debe pensar a escala humana, debe ser horizontal y, principalmente, debe pensar en todos y no sólo en algunos de los actores sociales.
    Concuerdo con Ignacio en que el tema de Ubiergo es menor, tal vez sintomático de la ralidad chilena, pero , sin duda menor en el contexto global.
    Me preocupa mucho el tema de que el debate sobre lo que debiera ser la actitud del gobierno frente a la sociedad 2.0, este contaminado por infiltrados que responden a grandes intereses económicos. No digo que esta sector no debiera participar de la discusión. Es más, es necesario que se haga parte. Pero con honestidad, no con maniobras subrepticias. Los cibervándalos que disparan contra instituciones como la SCD solo porque es un ente visible, solo me parecen distractores, no anarquistas ni menos idealistas.
    Estamos recién en el comienzo. No olvidemos lo bueno que es poder hablar de esto abiertamente, con soltura, ojalá con humor, y altura de miras.

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