Hola amigos,
Participo en LD desde la primera reunión. En esa época nos unía el descontento, la rabia y frustración debido al acuerdo firmado entre el MINECON y Micro$oft. He estado observando cómo nos desenvolvemos en LD con respecto a temas como el mismo acuerdo, agenda digital, “neutralidad” tecnológica, etc., y he llegado a una conlusión.
Creo que lo que debemos hacer, al menos para volver a las raíces y en un corto plazo, es bastante más simple (en su ejecución) que todo lo que se está planificando. Aquí les propongo una lista de 3 acciones para llevar a cabo. No son muchas, pero cada una tienen su fundamento:
- Debemos EXIGIR la renuncia del Ministro de Economía, señor Alejandro Ferreiro. ¿Por qué? Simple: por negligencia. Él le ha hecho un daño enorme al país firmando un acuerdo a espaldas de todos los chilenos, con una empresa monopólica, maquiavélica, que frena la innovación y el libre acceso al conocimiento, y obliga al Estado a pagar aberrantes sumas de dinero para la compra de licencias de software malo. NO DEBEMOS IR A TOMAR CAFECITO CON EL SEÑOR FERREIRO, sino pedir su más inmediata renuncia.
- Debemos EXIGIR la más pronta creación de un Ministerio de Tecnología (o similar, como lo ha planteado el Centro de Alumnos del Departamento de Ciencias de la Computación de la Facultad de Ciencias Físicas y Matematicas de la Universidad de Chile), en donde haya participación efectiva y medible de ciudadanos expertos en tecnologías de la información y las comunicaciones. El Ministerio de Economía NO ES UN INTERLOCUTOR VÁLIDO en materias digitales. Por eso se llama Ministerio de ECONOMÍA. Más encima, lo que está haciendo este ministerio es generar DEUDA!!
- Debemos EXIGIR una respuesta de la Presidenta de laRepública, Michele Bachelet, a la carta enviada y firmada por cientos de ciudadanos chilenos manifestándose en contra del acuerdo. De no haber respuesta, debemos ir a dejar otra carta, pero esta vez en manos de -al menos- el Subsecretario del Interior. Si este segundo intento también falla, debemos recurrir al asesor de la Presidenta, señor Peñailillo, o finalmente a la Presidenta en persona.
Con estas tres acciones concretas, podremos asegurarnos de estar actuando conjuntamente en contra del mismo flagelo, y no desparramándonos por todos lados. Si no podemos hacer que un ministerio, que no tiene nada que ver con tecnología, siga tomando decisiones que afectan a millones de chilenos en esta materia, mal podemos pensar en avanzar en otros flancos. ¿No les parece?
Creo que es necesario volver a las raíces, pero con más energía, menos ingenuidad y con una postura firme y vencedora. Sí señores, porque esto debe convertirse en nuestra principal batalla.
Saludos,
Ricardo Barra
La discusión acerca de la mentada neutralidad tecnológica ha estado bastante caliente por estos días. Mi padre, experto informático con más de 20 años de experiencia en tecnologías de la información, me llamó la atención hace poco de lo equivocado que estamos cuando pretendemos pedirle al Gobierno neutralidad tecnológica. Según un artículo sacado de www.codigolibre.org (leerlo aquí), la conclusión es contundente: el Estado no puede ni DEBE ser neutral en materia tecnológica.
El artículo me hizo mucho sentido, al punto que varios otros miemnros de LD me encontraron toda la razón en su momento. Al respecto, tuvimos un largo y sano debate con algunos otros destacados blogueros. Por ahí me dijeron que esa era sólo una opinión y no la verdad absoluta. 100% de acuerdo. Pero cuando leo lo que Jens Hardings escribe sobre el tema, en Sushi Knights, me convenzo aún más de que mi postura tiene sólidos fundamentos. Reafirmándolo todo, Jardings señala: El estado no puede ser neutral en cuanto a tecnologías… El estado no debe ser neutral en cuanto a tecnologías.
He querido aclarar el tema pues siento que los que pretenden pedirle neutralidad al Gobierno están muy equivocados. Para no alargar demasiado este post, me centraré en los puntos más importantes que avalan mi convicción, la de mi padre, la de Jens Hardings, y la de muchos otros entendidos en la materia:
- El primer error que se comete es tratar de convencer a nuestros políticos de la necesidad de “Neutralidad Tecnológica”, cuando en realidad esto no es posible de lograr. No se puede lograr neutralidad tecnológica cuando por definición, la tecnología no es ni puede ser neutral.
- Otro error es pedir que el Estado permanezca NEUTRAL cuando la función del Estado es la de regular, arbitrar, nunca la de permanecer neutral. Dejar la elección de una determinada tecnología de forma masiva, o la conformación de un monopolio sin efectuar los ajustes necesarios para evitarlo, es el Estado renunciar a sus funciones por la cual fue electo.
- Si la tecnología, cualquier tecnología, no es ni puede ser neutral, si el Gobierno no puede ni debe ser neutral, ¿qué podemos y debemos hacer?. Está claro : el Gobierno debe promover que la tecnología por legir sea la más libre y más diáfana que podamos encontrar, una tecnología hecha por todos y para todos. En definitiva, una tecnología que, como el Software Libre, haya sido desarrollada para estar al servicio de todos y no para ser un instrumento de control y poder.
- Hay quienes sostienen que el concepto de neutralidad tecnológica es una reacción de los actuales monopolios frente al fenómeno del FLOSS para perpetuar su condición de ventaja. Por el lado más filosófico, Andrew Feenberg ha recopilado antecedentes sobre pensamientos de Heidegger, Habermas y otros sobre el rol de la tecnología, en los cuales se puede concluir que ésta no es neutral. Este artículo también está disponible en una traducción al castellano.
- No existe una definición clara ni única con respecto a Neutralidad Tecnológica. En la Wikipedia se plantean 2 clasificaciones (que en ningún caso son definiciones):
- neutralidad vertical: referida a la igualdad de oferentes frente al estado como consumidor
- neutralidad horizontal: que busca mantener un balance de diversos proveedores en el tiempo para evitar un monopolio por sus consecuencias negativas
- Si bien en muchos contextos se menciona que la política de Chile es de “neutralidad tecnológica”, no existe una definición clara al respecto. Muchos citan el instructivo presidencial No. 005 del 11 de Mayo de 2001 firmado por Ricardo Lagos. Sin embargo, aquí tampoco se define ni se menciona la neutralidad tecnológica. Lo más cercano que he podido encontrar (Jens Hardings) es el punto 6 párrafo i que dice:
- Adoptar, progresivamente, estándares de la industria de tecnologías de información y comunicación, que permitan relacionar e interconectar distintos sistemas y diversas plataformas, de modo que sean abiertos y no propietarios.
Por último, Jens Hardings nos alerta del por qué el término “neutralidad tecnológica” no debiera ser utilizado:
- El término tiene diversas interpretaciones posibles
Dado que no existe una definición única y ni siquiera un intento por una definición oficial, sino un cúmulo de opiniones y definiciones de acuerdo a las convicciones o conveniencias del momento, no es posible siquiera conversar del tema en serio.
- Existen términos que describen mejor lo que se quiere decir en cada caso
Lo que se ha llamado neutralidad vertical calza bajo el tema de Imparcialidad tecnológica informada o simplemente “igualdad ante la ley”. Estas definiciones no tienen problemas de interpretación.
- El estado no puede ser neutral en cuanto a tecnologías
El punto es bastante simple. Las soluciones tecnológicas no son neutrales. Si bien al garantizar igualdad ante la ley o imparcialidad es posible utilizar cualquier tecnología, a partir del momento que se toma la decisión de utilizar un sistema específico se pierde la neutralidad.
- El estado no debe ser neutral en cuanto a tecnologías
Ya vimos que ser neutral implicaría una de dos opciones: no utilizar ninguna tecnología, o bien utilizarlas todas. Ambos casos son inviables. Pero aún sin ponerse extremistas, es deseable que el estado elija la mejor tecnología para resolver los problemas, y en tal sentido tampoco es neutral.
- La relación del estado frente al FLOSS
Como el tema de la neutralidad se esgrime en general al considerar el uso de FLOSS en el estado, es importante señalar algo al respecto: el uso preferente o no preferente de FLOSS en el estado no tiene ninguna relación con la neutralidad tecnológica, porque el estado estaría prefiriendo una forma de dar acceso a la tecnología que sea, y en ningún caso estaría prefiriendo una tecnología por sobre otra.Entonces, si un estado decretara que tiene una clara preferencia por software bajo licencias FLOSS, eso no atenta en ningún caso contra una neutralidad tecnológica, ya que no está prefiriendo tecnologías. Por el contrario, son los proveedores los que eligen la forma en la que ofrecen acceso a sus tecnologías y es su decisión hacerlo bajo términos de licencias FLOSS o no.
Saludos,
Chuqui