Aprendizajes a propósito de las chambonadas recientes
Ayer 5 de Enero, luego de haber hecho un anuncio que hacía sospecharlo, renunció Fernando Ubiergo a la presidencia de la SCD (una lástima a mi juicio personal). La razón pareciera estar vinculada al bochornoso episodio en el cual quedó en evidencia que el computador usado era de propiedad de la Sociedad Chilena de Derecho de Autor pero que estaba utilizando versiones “piratas” (sin licencia, ilegales) de software. Esto fue reporteado rápidamente por alguien que captó la sutileza, que por esos días hacía la gracia de los internautas que quedaron sorprendidos al ver absurdos proyectos de ley que amenazaban con las penas del infierno a quien descargara contenido de forma no legal (no legalizada) pero que estaba escrito por privados en software ultra pirata (y que tuvieron mas apoyo que el que nos gustaría)
El hecho -la renuncia- se hizo público en un comunicado que los destacados artistas nacionales que conforman su directorio firmaron, aclarando además que se haría un sumario para aclarar la situación en la que se encuentran los otros equipos de la institución. Si me preguntan a mi, es lo lógico; si hay algo que molesta es la inconsistencia. Pero acá ha quedado claro que el punto no es ese; ¿Avanzamos lo suficiente si encontramos al “culpable” con nombre y apellido? Sea una empresa, un individuo, un ejecutivo que quiso ahorrarse unos pesos en licencias o uno inepto que no vio que le estaban pasando gato por liebre, da lo mismo; es otro “señor hacker”, otro chivo expiatorio para no asumir la propia inconsistencia. Otra muestra más de no entender. En psicología tenemos un conjunto de teorías muy interesantes sobre la “disonancia cognitiva”, es decir, el esfuerzo -a veces impresionante- que hacen grupos de personas con tal de explicar lo que el sentido común y la experiencia indican no puede explicarse de forma simple. Un caso muy conocido es el de aquella secta que había calculado el día en que se acababa el mundo; lógicamente no se acabó pero la conclusión de su lider fue que habían calculado mal, porque -de fondo- no podían estar equivocados. Hay veces en que asumir el costo de saberse equivocado es muy alto -nuestra historia reciente está llena de episodios relativos al tema. Pero aún así se agradece la nobleza de saber conversar, de ponernos de acuerdo, de ver que hay otras formas de ver el mundo que pueden ser mejores que vivir asustados porque se quiebren nuestros esquemas. Si me preguntan a mí, para eso sirve internet y las nuevas tecnologías.
Francotirador lo dice muy claramente; las empresas vinculadas a la producción de contenidos digitales están enfrentadas a un conjunto de decisiones complejas pero relevantes para decidir su rol en la cultura y su propia estrategia de supervivencia. ¿Vamos a insistir en entender al mundo en función de estratificar por poder de compra olvidandonos de que el consumo nos consume? ¿O vamos a ser consecuentes en comprender que hoy en día hay que tomarse en serio el repensar nuestros modos de producción informacionales? Este no es un “debate abstracto” como suelen decir los apuretes de siempre; es un proceso de ajuste donde hay que tener y tomar cartas en el asunto quienes seamos beneficiados, productores, empresarios inversionistas y el Estado sin lugar a dudas, idealmente para impulsar nuevas formas de comercio justo en temas digitales, que apoyen de manera sustentable una industria local digital que aporte competitividad y reduzca al mismo tiempo brechas de equidad. Y ojalá que permita el desarrollo de nuevos emprendimientos colectivos, como los que están floreciendo por todo el globo de las mano de las TICs.
Y hay aún otro aprendizaje que sacar en limpio de todo este embrollo del 2008 sobre los “derechos de autor”. Al igual que como ocurrió con Microsoft y su acuerdo a pesar de que en principio parecemos no tener meta concreta y una acción desordenada… y muchas veces con poca intensidad, lo cierto es que los temas relevantes llegal de a poco a la tribuna pública, y finalmente las cosas se saben; Estoy convencido que las empresas de tecnología la van a pensar dos veces antes de firmar acuerdos esclavizantes con el Estado, de aprobar estándares a su pinta y con sus reglas, de sacar proyectos de ley absurdos, y de levantar manifestaciones pensando únicamente en intereses corporativos denostando los del resto. De a poco la cosa avanza. Hace ya años Cristián Sepúlveda en un asado/reunión nos dijo algo clave; Por mas que nos den como caja, logramos instalar el tema y luego ya es mas fácil mantenerlo. En parte esta pega se trata de sentar precedentes sociales. Hoy estamos mas pendientes de todos estos asuntos, y estamos mas claros que se trata de buscar acuerdos sustentables. Estamos claros que no se trata de atacarnos porque sí. Hoy nos parece mucho mas factible que hace 5 meses crear sellos alternativos y nuevos modelos de negocio en el mundo de la música, por dar un ejemplo…Y estamos aún mas claros que el Rol del Estado en estos temas no puede ser de observación distante sobre un mercado que reproduce desigualdad y externaliza costos en la industria y el medio ambiente (y medio social incluido).
Yo al menos me quedo con la sensación de que esto da para largo pero que al final, las cosas caen por su propio peso. En lo que a temas digitales respecta, el principal aprendizaje es saber como no ponerse la soga al cuello con malas decisiones.
6 Comentarios » Publicado el 6.01.2009 por Matias Asun en Estrategia Digital, Gobierno, Industria, Internet, Microsoft, Noticias, Opinión, Politica, Software Libre.







